Conocido como el día más inolvidable en la vida de una mujer, donde la ilusión y la alegría inundan su alma: el día de la boda, es también el día perfecto para los expertos en belleza, quienes dejan volar toda su creatividad, su inspiración y ponen a prueba sus conocimientos para dejar a la novia como un radiante ángel.

Precisamente, porque las novias evocan a los ángeles, su maquillaje debe ser perfecto: una piel de porcelana, unos labios carnosos y unos ojos como estrellas. Para lograrlo -explica el prestigioso estilista experto en novias, Emiro Buitrago- se debe realizar todo un ritual de belleza, donde se prepare la piel de la novia con dos o tres meses de anticipación: limpieza profunda, hidratación, velos de colágeno, en fin todos los tratamientos necesarios para dejar una piel de ángel.

Y en el día cero, el día de la boda... ¡está dispuesta para el mágico ritual del maquillaje! La piel se prepara con un velo o capa blanca que permita comenzar a pintar, tal como lo hace un pintor sobre su lienzo. Después se aplica una base porcelana que unifica el tono de la piel y luego, con una base un poco más oscura se realzan los relieves del rostro para desaparecer el efecto máscara.

Este maquillaje se combina con unos ojos bellamente adornados con pestañas largas que pueden ser pelo a pelo o de tira y se finaliza dando un poco de fuerza a la boca con provocativos tonos rojos o sensuales rosa.

La belleza angelical dela novia se enmarca con un peinado natural que combine con su vestido blanco: "el blanco es un vestido de altísima gala, entonces el peinado debe ser muy limpio, se usan semi recogidos para el día, símbolo de juventud, frescura y naturalidad.

O se puede optar por recogidos que, preferiblemente se hacen para vestidos con cristales, son recogidos de poco volumen, muy glamorosos. Los adornos evocan flores en sedas tornasoladas, tonos boreales y tonos para el día y durante la noche deben resaltar los canutillos, la pedrería que da la sensación de buen gusto y alcurnia.

 

Fuente: guianovias.net