Tradicionalmente la novia y su familia han sido los llamados a tomar la mayoría de decisiones que conllevan un matrimonio, sin embargo, hoy en día el novio y su familia se involucran cada vez más.

Lo que no puede olvidarse ni confundirse, es que la distribución de las responsabilidades es una cosa y otra muy distinta es la repartición de los gastos.

Esta es una guía útil, no una camisa de fuerza, para que dividan el trabajo en paz y armonía, y para que los afanes del compromiso, la ceremonia y la recepción, sean el mejor preámbulo a la luna de miel.

ImageHoy en día no existe una etiqueta exacta acerca de los gastos de la boda. Los novios pueden acordar este tema en común acuerdo y analizar en qué forma pueden compartir todos los costos que se derivan de la realización del matrimonio.

Sin embargo, existen algunas tendencias unas conservadoras y otras más liberales; algunas cargan mas al novio, pero los tradicionales se van por el lado de cargar los gastos a la familia de la novia con los gastos más representativos, como la fiesta de compromiso y la recepción, las fotos, las invitaciones, la decoración de la iglesia y del salón, junto con la música, dejando para el novio: los anillos, el regalo de bodas, los costos del matrimonio civil y religioso, la luna de miel.

Han pasado los tiempos románticos donde el protocolo en este aspecto era muy estricto, desde el noviazgo, la pedida de mano hasta llegar al altar. El involucramiento de la mujer en el trabajo ha hecho que ella este dispuesta a aportar –a veces por mitad– los gastos generados en la planeación y organización de la boda.

Como dijimos anteriormente, no hay reglas estrictas, todo depende de la pareja. Lo importante es que exista un ambiente de armonía en este aspecto.

 

Fuente:  guianovias.net